Todo ese tiempo que perdimos,
que acumulamos en un rincón
como esos libros que nunca leí
o las cartas que nunca me mandaste,
de repente se nos vino encima
para asfixiarnos y abrumarnos.
Sabíamos que no quedaba nada por hacer,
mas que contabilizar todas esas oportunidades
donde dejamos pasar el momento,
donde dejamos al tiempo pasar.
Todo ese tiempo que perdimos,
se acumula en cada rincón de tus pensamientos
te persigue con preguntas sin respuestas..
Se parece a esas palabras que no nos dijimos,
o a esas promesas que nunca cumplimos.
Sabíamos que iba a llegar el momento
donde nos cuestionaríamos qué hicimos mal,
estallarían culpas, arrepentimientos multicolores
y terminaríamos concluyendo.. no, mas bien esbozando
un relato ficticio y abstracto de sucesos desafortunados
que contarían nuestra frustrada historia.
Todo ese tiempo que perdimos
me recuerda a nuestras charlas sobre cosas
que solo a vos y a mi nos importaban,
el viento que golpeaba en la ventana.
Y sabemos.. que seguiremos sumando tiempo perdido,
historias inconclusas que terminaran igual que antes
acumuladas en el rincón de tu cuarto
o en cartas que nunca me voy a atrever a escribir,
porque eso es lo que aparentemente somos,
eternos seres perdidos en el desencuentro,
en la inexorable soledad.